sábado, 12 de julio de 2014

QUIEN GESTIONA NUESTROS BOSQUES?

Es una pregunta que siempre me he hecho.......

Un año más asisto impasible a la destrucción de uno de los, probablemente, mejores bosques urbanos del entorno.

  
Me pregunto quién decide que hay que talar cientos de ejemplares de roble autóctono algunos con más de 50 años de edad....


 


Pregunto y denuncio a quien se le ocurre autorizar esta tala que destruye todo el entorno y habitat de multitud de especies silvestres de flora y fauna autoctona.



Quien decide que maquinaria pesada, entre al bosque destruyendo todo a su paso....
 



Quién decide que en plena época de cría y nidifación de las aves silvestres, es el mejor momento para realizar estos "trabajos"...


El resto me lo conozco de sobra......



 Pero no dejaré de preguntarme......quién gestiona nuestros bosques??

Adiós a este pequeño enclave donde durante muchos años he podido disfrutar de la obsevación de......

Picopicapinos....



Agateador.....



Herrerillo Capuchino




Reyezuelo




...os aburriría de poneros fotos de especies amenazadas....
y este año a 50 metros de esa tala un nido de Aguilucho Pálido.....




 Seguiré haciendome preguntas.....aunque no tenga contestación....



4 comentarios:

Sergio L.G. dijo...

Qué vergüenza !! Parece que el ser humano nunca aprende...

Biciorama dijo...

Gestionar... bonita palabra, y que difícil es hacerlo, o eso parece, porque lo que solemos ver en el bosque no es gestión si no explotación, como en casi todo realmente... Eso sí, tu como particular si te pillan cortando una sola rama de un roble puedes ser sancionado, pero esto te dirán que es "legal". En fin, una pena, espero que todas esas especies vuelvan a encontrar refugio en los alrededores, y que tu puedas seguir enseñándolas, un saludo.

jocalaz dijo...

Por lo menos lo denunciaremos..tenemos que exigirles que respeten el medio ambiente...Gracias..:-)

Anónimo dijo...

Tanto ecologista tanta hostia en contra de las labores selvicolas en nuestros bosques, sois los primeros en abrir la boca para pedir que se mantengan limpios los bosques de combustibles secos o muertos.